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dimecres, 28 de gener del 2015

Hablar en femenino


Ya hace unos años para acá se puso de moda una nueva y revolucionaria tendencia de usar el lenguaje en femenino. Convencida de que este uso consciente del lenguaje fortalecería el papel de la mujer en nuestra sociedad lo implanté en mis escritos.

Luego vino la oleada de los criterios de las entidades públicas (principalmente Administración Pública) del uso no discriminatorio en el lenguaje escrito, que contagió a las entidades y a todo aquel que tuviera contacto con la Administración Pública (o al revés, tanto es).

Paralelamente, el movimiento ciudadano, siempre por delante, acabó usando su propias normas lingüísticas para el lenguaje no sexista.

Y hoy, en enero del 2015, renuncio a formar parte de este absurdo que se nos va de las manos.

Cuando comenzamos este blog se habló del tema entre las personas que colaboramos en él, e incluso se llegó a retocar unas cuantas veces algún post...no sea que vayamos a herir sensibilidades al hablar de "lectores" en lugar de "personas".

A lo largo de mi experiencia (corta o larga, da lo mismo, al menos es rica) he visto y oido grandes esperpentos. Empezamos con el Queridos/as amigos/as. Continuamos con el Queridos amigos y queridas amigas. Evolucionamos junto con los escritos virtuales a Querid@s amig@s. Y con el movimiento ciudadano pasamos a escribir "en genético": QueridXs amigXs. 

Ésto, simplificándolo a la mínima expresión. Ahora trata de escribir un artículo, un informe, o un libro, siguiendo todas las reglas "inventadas" en pro de un lenguaje no sexista....Cambia el género por "persona" sin ser repetitivo hasta la saciedad...Escribes, lees, retocas, lees, retocas, retocas, retocas...y al final, ¿qué obtenemos? Perdemos tiempo, perdemos claridad y fuerza en el mensaje, y en definitiva, lo atractivo del lenguaje que puede hacer llegar el mensaje al lector.

Éso sí, seremos lo más políticamente correctos que haya existido jamás. Nadie te leerá, pero nadie podrá decir que eres hijo de una sociedad patriarcal y un machista.

Aquí me planto. Y me planto a raíz de una entrevista a la filóloga Carme Junyent, que no sólo me reafirmó en la idea de que es un absurdo, sino que me desveló que fue un error considerar que en nuestro idioma hablar de "lectores" fomentaba el patriarcado y el machismo instaurado en nuestra sociedad. Tanto el catalán como el castellano/español, acepta la forma neutral de manera general, global, y no como se malinterpretó, de manera masculina, machista, sexista. Otros idiomas no tienen esta virtud (otras lenguas sin género), por lo que hay quienes han visto necesario su reformulación para adecuarlo a las necesidades de la sociedad actual. Se nos pega todo lo de fuera.

Bibiana Aído, Ministra de Igualdad, en el 2008 se refirió a "los miembros y las miembras de la comisión" en una ocasión. Se armó un revuelo tremendo por tal barbaridad. Resulta que es un término aceptado. Pero aceptado o no, suena extraño, no suma ninguna información al mensaje, y, estoy convencida, que con tan sólo el "miembros" se habrían dado por aludidos tanto los hombres como las mujeres presentes y el mensaje habría llegado más fácilmente a los oyentes (y oyentas :))

Igual de chocante es escuchar a un hombre en una plaza con un megáfono hablando a la comunidad en términos femeninos: "¡Nosotras estamos a favor de la escuela pública y de calidad!". Esta fórmula se ha extendido al mismo tiempo que se han extendido los movimientos ciudadanos y las asambleas y reuniones reivindicativas. A esos hombres (y mujeres) les aclaro que no me ofendo si hablan de "nosotros", como especie, como ser humano. Que me identificaré con el mensaje, no con el supuesto género forzado que se incluye en él.

Y no me siento menos mujer, ni menos feminista, al usar términos neutros para generalizar. Si estos términos casualmente tienen la misma forma que el masculino no destruye el género del 50% de los que reciben el mensaje.

Es hora de simplificar para hacer llegar el mensaje. Cuantas más nosotras (referentes a personas), @'s, os/as, X y fórmulas nuevas que pongamos para evitar el genérico "masculino", más lejos estaremos de provocar el cambio o la impresión que queremos conseguir en nuestros lectores.

Sí, lectores. Y lectoras. Sin ninguna duda. 

dimarts, 9 de desembre del 2014

Madre no hay más que una


Visualiza este vídeo. (4 minutos que valen la pena)



Madre no hay más que una. Es un dicho, que quizás aislado, si no le ponemos atención, no nos dice demasiado.

Sin embargo, el rol de madre es único. Y el hecho de ejercer es una experiencia única.
Cuando somos pequeñ@s, no nos damos cuenta de lo que llegan a hacer por nosotr@s, los sacrificios necesarios, la paciencia de cuidado, de educación...

Pero de adult@s, a medida que nos acercamos a la edad que tenían cuando éramos pequeñ@s, y cuando pasamos a ser madres y padres, podemos empatizar mucho más con ellas y entender sus dificultades.


Todas la madres (y padres) cometen errores. Pero en términos generales, hacen todo lo que pueden por nosotr@s. Es decir, que les debemos mucho por quiénes somos hoy. Si no nos hubieran alimentado, cuidado y cubierto nuestras necesidades cuando no nos valíamos por nostr@s mism@s, no hubiéramos llegado a ser las personas que somos hoy. Además, jugaron un rol muy importante en nuestra educación y visión del mundo.

Así que, le dedicamos este post a todas las madres del mundo. Las que han podido estar, las que nos han protegido, las que han tenido que trabajar y no han estado tanto, las que nos han querido y han hecho lo que han podido, las que se equivocaron, las que acertaron.

A todas ellas. GRACIAS.





dimarts, 2 de desembre del 2014

"Los jefes no trabajan"




- Venga, hijo, que vas a llegar tarde al cole.

- Y tú a tu trabajo.

- Yo soy jefe y llego cuando quiero al trabajo.

- No es verdad, no eres jefe. Los jefes no trabajan.



Con este diálogo desayuné hace unos días (en mi casa).

Al principio me hizo mucha gracia, me sacó una gran sonrisa. Luego pensé que no había sido muy acertado decirle que un jefe "llega cuando quiere al trabajo". Además de mentira, falso.
 
Pero lo duro es ver que un niño de 4 años considera que los jefes no trabajan. Tremenda reflexión de alguien que empieza a formarse en el mundo.

¿Ése es el mensaje que le llega a un niño de 4 años que no tiene contacto con el mundo laboral?¿a los jóvenes? ¿a la sociedad?

Algo estamos haciendo mal. No creemos que nuestros jefes hagan cosas útiles. Seguro que si preguntamos a los "jefes" ellos dirían que hacen jornadas maratonianas, que tienen reuniones por doquier, e incluso trabajan en fines de semana, y que tienen más que justificado el sueldo por la "responsabilidad que conlleva el cargo"...¿o no?

No sabemos qué proporción de esta "leyenda urbana" es real y cuál no, pero la percepción del trabajo realizado por un jefe es muy diferente si es valorado por un trabajador (colaborador de la organización) o por un jefe (¡y no te digo nada por un niño!).






Etimología de jefe: proviene de Chef (francés) que proviene del latín vulgar ¨capum¨ y este del latín clásico ¨caput¨, cabeza.


Las palabras siempre nos enseñan mucho: cabeza, ir a la cabeza, dirigir, conducir, administrar el tiempo de las personas...siempre con ¨diligencia¨. Y para ello, se necesitan unas habilidades, que si bien algunas son innatas, la mayoría se aprenden y se adquieren. Y por lo tanto, se debe dar formación a las personas que vayan a ostentar cargos de dirección.

En muchos casos un buen técnico es premiado por su buena labor con un ascenso a director, sin que se valore si esa persona tiene las competencias para desarrollar el nuevo cargo, con lo que se crea un problema para su equipo y para la propia persona. Y en última instancia para la empresa.

Ser un buen jefe no es fácil, pero los cursos de liderazgo, gestión de equipos, etc. nos enseñan que hay competencias que un buen jefe siempre puede mejorar.





Por otro lado cada equipo, cada persona es diferente, se necesitará mucha ¨inteligencia emocional¨ para dar a cada equipo/persona lo que necesita. Pero hay cualidades como la empatía, buen humor o el respeto que siempre son necesarias.


En contra de lo que muchos creen no es el dinero y los beneficios materiales lo que mueve a las personas a involucrarse hasta la médula en proyectos. Cuando las necesidades básicas están cubiertas, hay otros motivos más fuertes que hacen que las personas se vuelvan extremadamente productivas y una de ellas es que las lideren de manera exquisita.

¿Quién valora el trabajo de un jefe? ¿A quién tiene que demostrar que su trabajo es bueno? ¿es importante la percepción que tienen de él sus colaboradores y empleados que dependen de él?


Finalmente es el jefe el responsable de ejercer y demostrar su valía, igual que los colaboradores o personal a su cargo. Su manera de liderar, coordinar, organizar y ejecutar será evaluado por toda la organización. Y de él dependen muchas cosas, entre ellas, la visión que tenemos el resto de los mortales de lo que es, o no, un buen jefe.

Si eres jefe, habrás visto que no puedes relajarte sólo por serlo y que no sólo tienes que rendir cuentas a los altos cargos. Debes demostrar que eres un buen jefe a los colaboradores que tienes a tu cargo.

Si no eres jefe, antes de juzgar y criticar, usa la empatía para entender la globalidad de ese cargo, analiza sus habilidades y competencias,...y, sobretodo, intenta no mandar la imagen a los de tu entorno más inmediato de que todo jefe es un vividor, vago, o malo por naturaleza, ni viene dado por un don divino. Las próximas generaciones lo agradecerán.

dimarts, 25 de novembre del 2014

La hiperexigència cap a un/a mateix/a i cap als altres

Quan érem petits i petites, ens feien sentir estimats/des per qui érem, per com érem? Ens valoraven? Ens protegien? Ens premiaven per les coses bones? Ens felicitaven per treure bones notes? Celebràvem els mèrits? O no hi havia mèrits i només exigència? Ens exigien fer les coses bé com a part de la nostra responsabilitat a la vida? Ens criticaven i ens esbroncaven quan no fèiem bé quelcom?


Si només hi havia exigència, la persona no aprèn a valorar-se per si mateixa. Només és estimada si fa les coses bé. Si és la millor en allò que fa. I per tant, si no fa no se sent valorada. I mai n'hi ha prou, perquè sempre es pot fer més. Sobretot en una família amb aquest estil educatiu.

Si davant la pregunta Qui ets? Només tenim resposta d'acció: faig, penso, dic, vaig... la nostra identitat i autoestima estan supeditades al fer i no pas al ser.

"- Que qui sóc? Doncs... Faig això, faig allò, penso així, sóc psicòloga, treballo aquí...
  - No, no, que qui ets, i no pas què ets o què fas...
  - Ah! Doncs... no sé... sóc jo..."


Pensa, avui en dia.
Quan ha estat el darrer cop que has celebrat alguna cosa?
Saps celebrar allò bo que et passa?
Què és el que més valores de tu com a persona?
O només valores el que fas bé?

Aquesta estructura pot comportar crisis personals, per exemple, quan ens quedem sense feina. Si només valem quan fem i produïm, sovint es relaciona l'autoestima amb l'àmbit professional, o amb ser el o la millor en allò que es fa, ja siguin hobbies, activitats, jocs que comportin algun tipus de rivalitat.

És impossible no cometre errors, i cometre'n no vol dir que no es valgui. L'hiperexigent ho pot viure com a pèrdua de valor personal.


D'altra banda, l'exigència exagerada cap als altres fa que la persona sovint se senti frustrada, atès que és impossible que les altres persones no fallin mai, com és impossible que la pròpia persona exigent no s'equivoqui mai. Alhora, segons la rigidesa, l'exigència porta a voler que tothom faci el mateix que la persona exigent, no donant per vàlides altres opcions només per ser diferents.

I pels altres, la mirada crítica i exigent és un pes difícil de suportar. L'exigent pot aconseguir que el seu entorn se'n vulgui allunyar, quan en realitat no és el resultat buscat.

Per tant, l'exercici és difícil però es pot fer:

M'estimo perquè sóc. Estimo qui sóc. Tinc dret a equivocar-me i a celebrar allò que faig bé i que és bo per a mi. Faig coses malament com tothom, però no per això tinc menys dret a ser estimat/da.

Estimo els altres perquè són, per com són, per qui són amb mi. Tenen dret a equivocar-se o a fer les coses diferents a mi. Puc aprendre d'altres maneres de fer.




Ningú no és perfecte. Ningú.

Cometre errors i acceptar-los per a aprendre permet créixer com a persona.

Com més acceptats es tinguin els propis errors, més fàcil serà entendre els errors dels altres, i viceversa.

La diferència no és dolenta per se. Es pot aprendre molt d'altres maneres de ser i fer.

divendres, 24 d’octubre del 2014

¿Qué les pasa a los hombres? Y... ¿Qué nos pasa a las mujeres?

  
Muy divertida la película: Qué les pasa a los hombres. Su título original, He's Just Not That Into You. (La traducción sería algo así como "Simplemente no te quiere" "O no le gustas", más acertado que el título en español). Mira su inicio (sólo 2 minutos y medio). 

Este vídeo trata de relaciones heterosexuales, y en esta línea tratará este post, en lo que generalmente nos pasa a hombres y mujeres, sabiendo que puede no ser así. Hay excepciones, claro. 
     





Si eres hombre y estás leyendo ésto, ya ves cómo nos afectan las cosas a las mujeres... Espero que no protagonizaras una escena de ésas, pero si lo hiciste, ¿nos puedes explicar por qué lo hiciste? (deja un comentario, puede ser anónimo, y puedes ayudar a muchas mujeres...)

Y... Vosotras, ¿recordáis alguna situación similar a la que aparece al inicio del vídeo? ¿Qué os dijeron?
¿Y qué aprendisteis al respecto?
                 
Seguramente muchas de nosotras hemos sido todas esas chicas del vídeo. Hemos animado a amigas que esperaban llamadas o que tenían expectativas a ciegas acerca de chicos... Fuimos adolescentes y nos equivocamos... Porque, si nuestras madres no nos dieron estos mensajes erróneos de pequeñas, pudimos aprender lo mismo, a generar expectativas en nuestra socialización. Con las amigas, por imitación, aprendíamos a generar expectativas muy alejadas de la realidad simplemente porque lo necesitábamos.

Todavía hoy, nos puede pasar y equivocarnos. Le damos vueltas a la cabeza cuando conocemos a chicos, porque en el fondo tenemos una presión social que ellos no tienen. Decimos el soltero de oro, en cambio en el caso femenino es una pobre solterona... El lenguaje sexista lo muestra, el mismo caso para la mujer es negativo cuando para el hombre no... Se nos pasa el arroz, tenemos una edad, el físico ya no es lo que era... Y toda una serie de barbaridades que nos dicen y nos decimos...

Y todo ésto para llegar al momento actual, la aplicación de lo aprendido. Aunque no podamos evitar generar expectativas, un hombre si no llama es que no está interesado. Y punto. Y éso trabajamos con las mujeres en proceso individual. No podemos poner nuestra autoestima en manos de otro. Que un hombre no esté interesado en nosotras, no nos hace menos interesantes.

El hombre cuando tiene interés lo muestra. Y seguramente no es tan complicado como nosotras, no piensa tanto, no espera que lo llamemos. Hace lo que le parece que tiene que hacer, y no piensa si pensaremos que pensará que pensamos que él piensa...

Incluso podríamos decir que debemos aprender de ellos, ¿por qué no llamar si nos apetece? El único peligro es que debemos saber captar las señales y si no está interesado, desistir. No hay nada peor que insistir si no le gustamos a alguien. O, en el caso de estar interesado, comprobar que realmente nos guste a nosotras, no debe gustarnos el gustar, debemos escoger con quién estamos.
También puede que a él no le gusten las chicas que dan el primer paso. En ese caso, tampoco nos debería interesar un hombre con esa clase de prejuicios si a nosotras nos parece bien dar el primer paso.

Así que, es importante ser realistas y no adelantar acontecimientos. No gustarle a alguien no es el fin del mundo. Y añadimos la posibilidad de dar el primer paso nosotras, pasando a ser activas.

Gústate más a tí misma, quiérete, cuídate, y así no necesitarás gustar. Gustarle a alguien será una consecuencia natural de tu estado.




dilluns, 20 d’octubre del 2014

Quan arriben els fills... Què passa amb la parella?

Quan arribem a certa edat, o bé tenim fills/es, o nebots/des o bé tenim familiars i amics/gues que tenen descendència i per tant podem observar certes dinàmiques de parella. 

L'arribada d'un infant a la parella comporta una sèrie de canvis, que en un principi no tenim previstos.

Generalment, tot i que hi ha excepcions, els fills/es es tenen per decisió pròpia, conjunta de la parella. Hi ha il·lusió, expectatives, amor i moltes ganes i es viu la notícia d'embaràs amb molta alegria.

Aquesta situació aparentment idílica canvia, quan el naixement arriba. Exposarem el cas típic de quan la mare és qui agafa la baixa per maternitat (tot i que sabem que hi ha alguns pares que l'han agafada en comptes d'elles, malgrat que són minoria). Podríem fer el símil amb les famílies homosexuals, on la mare representa el membre de la parella cuidador o cuidadora que es queda a casa durant els primers mesos de vida del bebè, i el pare és la persona que segueix treballant i té aquest altre rol.

La mare és qui més pateix el canvi de situació, de cop, hi ha una criatureta que depèn absolutament d'ella per a subsistir.

Li ha de donar el pit cada poques hores, i no se'n pot separar massa, donat que s'estan coneixent i els plors la preocupen, perquè encara no identifica si és son, gana, o bé febre o fred o calor... La mare es converteix en cuidadora "full time" i perd temporalment la seva identitat com a dona, persona, treballadora, filla i tots els altres rols que desenvolupava habitualment. La seva conversa gira entorn el que fa el bebè, si té un temperament fort, si dorm bé, si ha fet el rotet, si menja massa o massa poc, el seu pes o el color de la caca...

El pare, a part de poder passar els primers dies de la vida del seu nou fill o filla, segueix anant a treballar i veient la família les tardes i nits. 

Per tant, està clar que qui més coneix a la criatura, els seus ritmes i les seves necessitats és la mare, en un començament (en el cas que sigui ella l'encarregada d'aquesta tasca cuidadora).

Si tornem al pare, que no deixa de ser marit, perquè ell no ha perdut la seva identitat, la seva vida fora de casa segueix en marxa. Potser no és exactament la mateixa que abans del naixement ja que ara té més responsabilitats a casa, però va a treballar i veu altra gent a part de la seva família. Afegeix el rol de pare a la identitat anterior, però té més situacions on exercir el rol de persona, treballador, i de relacionar-se amb altres. El rol que més queda tocat és el de marit, ja que la muller només té ulls per a tenir cura del nounat i s'oblida del rol envers el seu marit i de qualsevol altre que no sigui el de mare.

Sovint, observem com la mare es torna hiper exigent i protectora amb el fill o filla, i creu que ningú més que ella pot cuidar i tractar amb aquest/a. Tant és així que fins i tot no deixa espai per al pare, no deixant-li aprendre les situacions per ell mateix i controlant tot el que fa, censurant la seva intervenció i no recolzant-lo. 

I, si ens preguntem a què és degut això?

Segurament trobarem la resposta en dos aspectes:

- D'una banda, en l'instint maternal; ja que moltes mares interrogades al respecte diuen que saben conscientment que els marits ho poden fer, però alguna cosa les impulsa a fer-ho tot elles...

- D'altra banda, als rols tradicionals de gènere, s'educa a les dones per a tenir cura de la família, dels fills i filles, dels pares i mares, mentre els homes són relegats a altres tasques. Sovint, però no en tots els casos, avui en dia, les expectatives de pares i mares són diferents entre el fill i la filla respecte a tenir cura de la família només per raó de gènere, malgrat que no sigui conscient ni evident aparentment.     


I, anant més enllà, què podem fer?

Jo com a mare que m'adono que estic fent això (o com a pare en el cas que sigui així) o com a pare desplaçat, jo com a membre d'una parella que ha modificat els rols, jo com a familiar d'una parella que està vivint aquesta situació, o com a amic o com a persona propera, puc tenir en compte els aspectes següents:

- Cal molta paciència. Estem davant d'una situació difícil per a la mare, d'adaptació a una situació molt bonica però molt esgotadora.

- Vetllar per a que la mare dormi quan el bebè dorm, de tant en tant, l'ajudarà a no estar tan esgotada. Si mentre el bebè dorm, ella aprofita per a encarregar-se de tasques domèstiques, no descansa i a sobre tot són obligacions... No és recomanable.

- S'ha de poder evidenciar a la mare que hi ha altres maneres de fer les coses i que segurament, encara que diferents també són vàlides.

- Poder recordar de manera suau el 50% de responsabilitat per part del pare, o com a mínim durant el  temps que es troba a casa.

- Intentar no manipular cap membre de la família per a que es posi a favor d'un o altre, això pot incomodar la persona implicada. 

- Serà bo, dins la mida del possible, afavorir que la mare cuidadora surti de casa una horeta durant el dia per a tenir espais propis i que algú altre es quedi amb el bebè. Els familiars poden ajudar.

- La parella s'ha d'anar resituant, i a mida que la mare se senti més tranquil·la, anar buscant espais per a recuperar el diàleg i les converses no només sobre el bebè, sinó sobre la parella, la vida en comú i la vida en família.

- Sobretot, veure el positiu de la situació i entendre que aquesta dedicació plena per necessitat dura uns mesos. Posteriorment els rols es poden tornar a canviar en el cas que no es deixin enquistar. Amb consciència i dedicació quan tots dos tornen a treballar, és el moment de redistribuir i reequilibrar els rols. Una bona comunicació sempre és la clau per tal que no es guardi cap rancúnia ni hi hagi cap malentès no resolt.

- I saber que no hi ha un sol camí, aquest s'ha d'anar creant, treballant per a assolir l'estat desitjat.



Si necessiteu consultar com a parella, és una de les nostres especialitats.


divendres, 10 d’octubre del 2014

Hemos tomado la decisión pero el bebé no llega...

Hoy en día es una situación que va en aumento, ya sea por la diversidad en las familias o por cuestiones de infertilidad. Todos conocemos a parejas en esta situación, si no lo hemos vivido o estamos viviendo nosotros.

No es fácil encontrar la persona adecuada, no es fácil ponerse de acuerdo con ella en tener la descendencia deseada y alinearnos, que cuando llega el momento y todo viene de cara...descubrimos que no podemos.

Sería ingenuo pensar que no nos afectará como a personas, o que no afectará a la pareja, y en consecuencia, a la propia relación de pareja. 

Va pasando el tiempo, y no se cumple el objetivo. Aumentan las ansiedades, y la relación de pareja se va enturbiando en muchos casos.

En estos casos, tener empatía, entender al otro, y ponerse como objetivo salir reforzados de la crisis (somos uno y saldremos adelante los dos) es importantísimo. Y muy difícil. Entre otras cosas porque el estrés y la ansiedad es un padecimiento muy personal que nos hace centrarnos en nosotros mismos en demasía y nos alejamos del otro, incluso nos hace dudar de si realmente la decisión ha sido la acertada o no.

Todo tratamiento de fertilidad debería llevar asociado un acompañamiento psicológico por lo que comporta, las dificultades del proceso, el tiempo prolongado, y posibles fracasos consecutivos.


Es habitual que cuando se está planteando este tema, haya una presión social al respecto, como ya se ha comentado en un post anterior. Siempre habrá quien pregunte cuándo piensas tener un hijo, cuándo vas a tener el segundo hijo, que juzgue si estás perparad@ o no para ello, que diga que ya eres demasiado mayor, o demasiado menor, o que con esa pareja tal, o que la adopción cual…

Recibir este tipo de inputs o comentarios puede ser más o menos molestos durante la etapa de la decisión, pero se agrava en el caso de que no sea tan fácil que llegue el ansiado bebé. Cada comentario puede resultar una punzada para aquella persona que lleva ya un tiempo intentando agrandar la familia, e incluso las respuestas (o justificaciones) pueden significar un verdadero esfuerzo por parte de los no-aun-padres-madres.



Es normal que surja esta conversación en nuestro entorno, puesto que somos seres que vivimos en comunidad y generamos lazos estrechos entre nosotros. Importamos mucho a muchas personas. Hay personas que se interesan, y se preocupan por nosotros. No deberíamos de convertir este hecho en un tabú. Es un proceso cargante, pero un proceso que podemos compartir con aquellas personas que consideramos cercanas. Cerrarnos no nos ayuda.

Tampoco ayuda tener que estar dando explicaciones a todo el mundo continuamente, por lo que tener una buena frase de respuesta para protegernos de las presiones externas. Es mejor elegir con quién compartir y evitar el tabú.

Yo conozco a...

Tendemos a decir "la nuestra" a personas que creemos que están pasando por esta situación, sin saber muy bien cuáles son sus expectativas y ansiedades, priorizando lo culturalmente aceptado y nuestras propias experiencias, lo que puede concluir en rechazo o incremento de estrés en la otra persona, si no indiferencia.


Si crees conocer a alguien que esté pasando por estos momentos, y quieres tratarlo con esa persona directamente (y no es tu pareja):

  • Espera a que la otra persona sea quien saque el tema. No insistas en sacarlo tú. Y menos aconsejando cuando no te han pedido consejo.
  • Si crees que se ha convertido en un tema tabú y eres de las personas más allegadas, puedes plantearlo, pero de manera objetiva y con mucho tacto, aprovechando alguna conversación. Puedes preguntar a colación de algún nuevo nacimiento próximo, o explicando tus propias expectativas en este tema, por ejemplo, si tiene pensado tener o no tener hijo/s . Siempre sin presión y sin juicios.
  • Déjale hablar. Escúchale. Observa (ya sabes que la comunicación no verbal dice mucho). Es posible que te corte tajantemente. Si es una molestia, es mejor no seguir. Acéptalo, y dale a entender que no pretendías ofender, tan sólo saber si había alguna expectativa clara, ya que hoy en día no se puede presuponer nada. Y no te ofendas por ello. Puede que no sea el momento. Si la otra persona considera importante el tema, y cree que eres alguien adecuado para comentarlo, lo sacará en otra ocasión.
  • Si te explica su caso, NO JUZGUES. Es su historia, es su realidad. Puedes quitar hierro al asunto, pero no ponerlo. Son temas delicados y estresantes. 
  • A veces con el simple hecho de realizar escucha activa, empatizando, la tensión en la otra persona decrece y ya la estarás ayudando.
  • Dale todo el apoyo que puedas darle. Hazlo evidente. Si has acertado al pensar que es un tema importante en su vida, te lo agradecerá.

Para cualquier duda o consulta: contáctanos

dilluns, 22 de setembre del 2014

La decisión de tener (o no tener) hijos


El hecho de tener, o no tener, o el cómo tener, o el cómo no tener descendencia siempre ha estado en el candelero. Herencias, títulos nobiliarios, vergüenza familiar, bodas por "penalti", etiquetas de "bastardo",...Sin estas situaciones no tendríamos la Historia que tenemos, ni la gran mayoría de novelas, películas, etc.

Hoy en día, sin entrar en si es más complicado o no, es un tema que continúa, en el que entran otros aspectos más "novedosos", o al menos, más comunes (que los llamados bastardos o herencias, que sin haber desaparecido, parece que están en "recesión"): adopción por no poder tener descendencia biológica, padres/madres del mismo sexo, ascendentes cada vez de mayor edad, la opción cada vez más común de no tener descendencia, descendencia con diferentes parejas, cuidado y aceptación de descendencia no biológica (parejas con descendencia de parejas anteriores...)

Las familias, las expectativas, las prioridades cada vez son más diversas. Hay un universo de combinaciones que no siguen los mandatos culturales o a los que estamos acostumbrados. Nacen ansiedades, problemáticas y repercusiones que antaño pasaban desapercibidas.

Ahora tener descendencia, no es obligación, y es (o debería ser, en la mayoría de los casos) una decisión personal. Poder cumplir o no con estas expectativas personales afecta a la persona, y por descontado, a la pareja, si ésta existe.

La toma de decisiones vitales

Tomar la decisión en pareja de si tener o no descendencia ya es en sí un cambio sustancial en la vida de esas dos personas. Entran en juego expectativas personales que antes venían dadas culturalmente y pocos se cuestionaban o se atrevían a discutir.


En pareja debe primar el llevarse bien, el amarse, el querer compartir una vida...pero en algún momento se plantea el hecho de si poner por delante el objetivo de ser padres y/o madres, y cuántas veces. Y si la pareja no está alineada aparecen los conflictos y las ansiedades entre el querer o el deber.

Decisiones vitales en la pareja
Muchas parejas entran en crisis al plantearse la cuestión, y no es fácil negociar, puesto que en este caso a ambos les cambiará la vida, a unos por abandonar un sueño, a otros por poner por delante los objetivos personales de la pareja, a otros por ambas cosas, y para otros...puede suponer la separación. Y mayor es el conflicto cuánto más se acerca la famosa edad de la mujer en que "se te pasa el arroz".

No es porque sí que se hace hincapié en esa dichosa frase. El famoso reloj biológico que ata en cuerpo y mente a la mujer de hoy en día, que se siente presionada cultural y personalmente, que cae como una losa en un momento en que la mujer se siente joven y debería poder elegir libremente el qué (sí/no), cuándo, cómo y con quién. Se precipita una decisión que el hombre puede ni tener en cuenta hasta mucho más tarde en comparación.

En el juego de tener o no descendencia biológica el papel de la mujer es protagonista, lo quiera o no el político de turno. Los cambios fisiológicos y las repercusiones psicológicas en la mujer son determinantes en la toma de decisión de la pareja heterosexual. Es la que afrontará más cambios y por tanto en la negociación tiene la última palabra. No es porque sí que se escucha tanto "nosotras parimos, nosotras decidimos".

La toma de la decisión en parejas homosexuales, tiene otros matices que se le suman, como es obvio: la presión y aceptación social, la imaginería del futuro en el entorno escolar, etc. La pareja conformada por dos mujeres tiene el plus de negociar quién, cosa que no siempre facilita la toma de decisiones.

Seguimos juzgando y etiquetando, cuando la realidad es más diversa que nunca. Y juzgando y etiquetando perduramos conceptos rígidos que no son ya de nuestros días, a la vez que generamos más ansiedad en aquellas personas que están valorando esta cuestión.

Las mujeres no se definen por madres y amas de casa exclusivamente, ni los hombres sólo piensan en esparcir su semillita. No seamos simples.

Si estás pasando por ello

Es normal pasar por un cierto periodo de tensión, estamos hablando de tomar decisiones vitales, y hay que tomárselo en serio. Ya sea una parte de la pareja, o las dos. No le restes importancia si no es tu caso pero percibes que es algo importante para tu pareja, afrontad el tema ambos.

El tener o no tener hijos puede llegar a ser
motivo de obsesión
Hay que valorar la postura de la otra parte de la pareja, pero se trata de decisiones vitales e importantes. Reflexionar sobre un par de temas puede facilitar los términos de la negociación: ¿Qué haría yo si no estuviera con esta persona? ¿Qué estaría yo dispuest@ a sacrificar por el bienestar y felicidad de la otra persona, sabiendo que es un objetivo vital para ella?

Si es un tema o una decisión que te obsesiona, relativiza el problema: es cierto que es un objetivo vital, pero tú no dejas de ser tú  teniendo o no teniendo descendencia. La vida tiene muchos ámbitos, y tenemos que permanecer en ellos para seguir evolucionando como personas. Piensa fríamente, tomando distancia, qué otros objetivos te puedes marcar en otros ámbitos de tu vida (personal, de pareja, laboral,...), y procura atender a ellos también, sin que se te mezclen. No se trata de crearte más ansiedad, se trata de atender a aquello de lo que te has olvidado por tu obsesión. Márcate hitos próximos y ve poco a poco. Y, sobretodo, si percibes que es algo que te supera, busca la ayuda necesaria. Todos pasamos por malas temporadas. 

dijous, 10 de juliol del 2014

La evolución del concepto de pareja del siglo XX al siglo XXI

Es innegable que las cosas han cambiado...

Una historia de amor de principios del siglo XX.

A él le gustó ella desde el principio. Se conocieron en el Orfeó Sant Martinenc, los dos vivían en el barrio del Clot de Barcelona. Él me contaba que se sentaba detrás de ella en los ensayos y que le ataba la rebequita a la silla, para que no se pudiera levantar... Y ella lo miraba y se reía, y lo llamaba “poca-solta” (sinvergüenza) ... Era el juego que tenían entre ellos.

Además, su mejor amigo perseguía a la hermana menor de ella, así, los dos amigos se casaron con las dos hermanas años después, esperaron a que finalizara la guerra civil, por no dejar viuda a ninguna de ellas. Y lo hicieron el mismo día, en una ceremonia a cuatro, un 11 de septiembre, para poder celebrar la diada en época franquista. Siempre bromeaban con que se habían equivocado al decir: “sí quiero”, y quizás estaban casados con la hermana equivocada.

Como en la mayoría de familias con pocos recursos en su época, empezaron a trabajar a los 12 o 13 años, eran muchos hermanos y hermanas en la familia, ella tenía 6 hermanos y hermanas y él tenía 4. Sus padres trabajaban todo el día y las hermanas mayores cuidaban de los más pequeños. No había lugar para el malestar individual, lo importante era el bien de toda la familia y la sociedad se regulaba por el control social y la ayuda y solidaridad. El régimen totalitario no permite que el individuo despunte, más bien fomenta la cohesión grupal y la homogeneización.

Ella no buscaba un príncipe azul y él no buscaba una joven delicada, había un sentido más práctico en su relación, eran buenas personas, sanas, con ideologías parecidas y eso bastaba para montar una familia.

Estuvieron juntos siempre y tuvieron un hijo porque quisieron. Ya eran mayores. Nacidos en 1907 él, y 1909 ella, después de la guerra civil ya estaban en la treintena.

Nunca se plantearon la opción de divorciarse, se acostumbraron el uno a la otra y se cuidaron siempre, aunque la relación fuera más como una bonita amistad y no tanto como una pasión desenfrenada propia del amor romántico. 
 


 



Según Fromm (1956) existen dos posibles concepciones del amor: el amor como sensación subjetiva exaltada y placentera, es decir como un ensueño, y el amor como fruto del conocimiento y el esfuerzo, es decir, como un arte. El primero corresponde al amor romántico y el segundo al amor comprometido.

El amor que predominó en la historia que precede fue, sin duda, el segundo. Bien es cierto que toda historia de amor comienza con un momento de agitación emocional, ensueño, y mariposas en el estómago, que acompaña a la sensación de pura fusión con la otra persona, lo natural es que la relación evolucione una vez pasados estos primeros momentos de amor romántico a otro estado más relajado, más responsable, comprometido y de acompañamiento. El amor comprometido.

¿Y qué pasa con las parejas hoy en día?

El concepto de pareja entra en crisis en la realidad actual, dado que, según Villegas, el origen de pareja monogámica y su establecimiento como matrimonio, proviene de la necesidad de crear una célula social estable y con continuidad a través de los hijos, la familia, capaz de satisfacer las necesidades económicas, afectivas y procreativas de la especie humana.

En la Grecia Clásica, el matrimonio se podía concebir desde una dimensión ética y jurídica pero no necesariamente relacional o afectiva.

Los divorcios han ido en aumento, a medida que las mujeres han entrado en el mercado laboral y han dejado de lado la dependencia funcional a la que se veían sometidas por no tener sustento económico propio. El aumento de la libertad individual, y de la realización personal como objetivo en la vida, tanto de ellas como de ellos, ha dificultado que las relaciones de pareja se forjen de una manera tan sólida y duradera como la del ejemplo anterior.

No sabemos convertir el amor romántico en amor comprometido como quizás sí supieron hacer nuestros abuelos y padres...

La libertad individual ha aumentado, pero existen unos miedos ligados al género que también dificultan la creación y mantenimiento de las relaciones hoy en día; según Teresa Forcades (2007) la mujer teme a la soledad y el hombre a la dependencia:

Ni la feminidad de la mujer es amor,  ni la masculinidad del hombre es libertad. Por eso, cuanto más infantil, más actúa la mujer por miedo a la soledad, y el hombre, cuanto más infantil, más actúa por miedo a la dependencia.

Tampoco ayudan el hedonismo y la necesidad de recompensa inmediata (o más inmediata) que caracteriza nuestra sociedad actual, sobretodo entre los jóvenes. Una vez desaparece el amor romántico inicial, cuesta “demasiado” (esfuerzo, sacrificio, tiempo…) forjar una relación más evolucionada basada en el amor comprometido.

Un intento de historia de principios del siglo XXI.

Ella lo conoció por internet.  En el mundo online pasa, generalmente, como en la vida presencial (hablando de las relaciones heterosexuales): los hombres llevan la batuta, son ellos quienes llevan la iniciativa, mandan mensajes, piden el número de teléfono... Y ellas, intentan conocerlos más, poder seleccionar, ya que no se puede quedar con tantos hombres, no hay suficientes horas en el día.  
 
Él le estuvo muy encima, para poder conocerla, muy atento, simpático, pendiente, para conseguir su teléfono y posteriormente una cita. Y sí, el que la sigue la consigue. Estuvieron un par de semanas hablando por whatsapp hasta que pudieron quedar. Y se gustaron. Hubo química. Se rieron, se atrajeron mutuamente. Y quedaron otro día. Y otro... Pero él quería llevar la batuta, quería decidir cuándo y cómo, y se encargaba de hablar de lo que otras habían hecho y qué no había funcionado. Así que ella hizo lo contrario que “las otras”, decidió que era mejor no concretar, no hablar más de la cuenta... y queriendo ser libre.

En realidad, lo que le hacía actuar era el miedo a la soledad. Por eso continuaba intentando mantener la relación. Y él, poniendo tantos límites, lo que quería era conservar su libertad... Y aunque se gustaban, no cuadraba: ella sufría por querer más y él no quería concretar más por no sufrir.

Al final, ella decidió verbalizarlo y dejarlo. Parecía que él no estaba de acuerdo. Parecía que él quería algo más. Pero finalmente dejó de contestar los whatsapps...


Es innegable que las cosas han cambiado... 
Antes se esperaban años antes de consolidar la relación para no dejar viuda a la pareja. Hoy, en ocasiones, apenas nos permitimos el lujo de disfrutar de los adorables momentos del amor romántico.